Ayudar a tu hijo a tener responsabilidad

PorAraceli Vega

Ayudar a tu hijo a tener responsabilidad

Como padres o madres podemos tener una cierta tendencia a sobreproteger a nuestros hijos, pero es necesario que recordemos una y otra vez que sobreprotegerlos no les va a ayudar a  avanzar en su desarrollo. Un niño necesita sentir que es capaz por sí mismo para poder evolucionar hacia sus mejores posibilidades.

Ayudarle a sentir esa capacidad supone que no le solucionemos todas sus dificultades. Por supuesto, no me estoy refiriendo a dejar que tu hijo entre en un peligro y no hagas nada por evitarlo, porque eso sería una negligencia. Por ejemplo, permitir que cruce la calle con un semáforo en rojo. Me refiero a permitir que aprenda las consecuencias de sus actos o actitudes.  

Ángel de 7 años solía olvidarse el tentempié para el recreo del colegio casi cada día. Habitualmente la madre o el padre tenían que estar pendientes de que lo llevaba en su mochila en el último instante antes de salir de casa. Así que cuando ellos no lo hacían, la madre solía ir al colegio para llevárselo. Realmente esto se había acabado convirtiendo en algo muy frecuente.

En una de las reuniones de los padres con el tutor, este habló de las dificultades del niño para responsabilizarse de algunas tareas en los grupos de trabajo. A menudo se olvidaba de hacerlas y tampoco mostraba una gran preocupación cuando se lo señalaban.

Al regresar a casa, los padres decidieron actuar con respecto a esto y comenzaron por el tentempié. Así que después de la reunión, el primer día que Ángel se olvidó las galletas y el zumo, la madre aguantó las ganas de llevárselos. Cuando llegó a recoger al niño, estaba muy enojado y lo primero que escuchó fueron reproches por no traérselo. La madre le dio una excusa y habló de la necesidad de que se ocupara cada mañana él mismo.

A la mañana siguiente, el tentempié volvió a quedarse en casa y esta vez, cuando la madre lo recogió, el niño empezó a llorar y a quejarse del hambre que tenía, además de enojarse mucho con ella. La madre insistió en que lo hiciera él.

Al día siguiente, la madre tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para no llevárselo, además de luchar  contra el sentimiento de culpa por el hambre que podía pasar el niño, pero se aguantó pensando en que sentir las consecuencias le llevaría a tomar una mayor responsabilidad. Ese día Ángel no protestó ni lloró. Le dijo que había hablado con su tutor, quien también le aconsejó repasar el mismo su mochila antes de salir: “Mañana no se me va a olvidar”, le aseguró a la madre.

Y así fue, desde ese día recordó llevar el tentempié todos los días.

Este asunto marco un punto de inflexión en esa tendencia de Ángel a dejar la responsabilidad a otros, de forma que su grado de implicación y compromiso comenzaron a aumentar también en el colegio.

Experimentar las consecuencias naturales de las acciones es importante para un niño, por supuesto consecuencias que no entrañen peligro y que no supongan un gran problema. Nunca dejaremos que el niño experimente las consecuencias que afectan a su seguridad, a su salud o a su autoestima. Pero dejar que el niño viva lo que se deriva de sus acciones de menor importancia, le va a ayudar a ser más responsable, a concentrarse mejor e incluso podrá desarrollar la empatía al entender la forma en que esas acciones pueden afectar a otros.

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