La buena relación con tu hijo adolescente se crea cuando aún es niño

PorAraceli Vega

La buena relación con tu hijo adolescente se crea cuando aún es niño

Muchas veces pensamos en nuestro hijo o hija que aún es pequeño y miramos a la adolescencia con temor e incertidumbre. Es muy común escuchar a otros padres decir cosas como: “Espérate a que sea adolescente y verás como querrías que fuese niño” “Está en la edad del pavo y mi hija está insoportable” “Mi hijo (adolescente) no me hace ningún caso, solo hace su vida…”

     Pensar en la adolescencia para algunos padres es como pensar en un tiempo en que tendremos que armarnos de capa y escudo para protegernos de malas contestaciones, disgustos, incomunicación, encaprichamientos, irresponsabilidad etc… La lista de sinsabores y sobresaltos puede ser larga. Pero la realidad es que no tiene por qué ser así. Una buena adolescencia se gesta en una buena educación en la infancia.

¿Qué entendemos por buena adolescencia?

Entendemos un tiempo en que tu hijo o hija pasa por este periodo con todas sus características de independencia, cambios físicos y de carácter, pero manteniendo la estabilidad mental y emocional junto con el sentido común. No estamos diciendo que vaya a ser un adolescente “estatua” o como una marioneta y, de hecho, eso no sería sano. Estamos hablando de que será posible tener un diálogo fácil y fluido con él y podremos llegar a acuerdos que le beneficien. Será posible ayudarle a tomar las mejores decisiones y a establecer y aplicar en su vida principios o valores que a nosotros nos parecen importantes. Y desde ahí, nuestro hijo o hija podrá construir su vivencia de la adolescencia como un periodo para disfrutar.

     ¿Cómo es posible esto? te preguntarás. Es posible estableciendo unos límites sanos en la infancia y creando una comunicación franca y cercana con tu hijo.

Si un niño no recibe límites adecuados que le ayuden a establecer valores como la empatía, la responsabilidad, o habilidades como la gestión adecuada de sus emociones, la postergación del cumplimiento de los deseos para crear expectativa e ilusión; es decir, si no recibe unas guías beneficiosas a corto y largo plazo, es muy probable que en la adolescencia tu hijo sea rebelde, inconformista negativo e incluso depresivo. La falta de límites propiciará en él o ella una actitud y una conducta errática y complicada.

     Así que, si tu hijo es niño, este es el tiempo de establecer las bases de una buena adolescencia con unos límites que le ayuden a asentar esos rasgos de carácter que otorgan el éxito y de forma que ninguna etapa, sea adolescencia o cualquier otra, logren borrarlos.

En los próximos artículos hablaremos de cómo establecer estos rasgos del carácter en un niño y que están basados en esos valores que tú sabes que traen el éxito en la vida. Todos los padres queremos que nuestro hijo sea responsable, empático, respetuoso etc…

     Te recomiendo que veas aquí nuestro curso  “Cómo educar con límites sanos a tu hijo” donde encontrarás muchas de las soluciones a los problemas habituales que solemos tener los padres con los hijos y donde podrás saber cómo establecer estos valores a través de unos límites sanos.

 

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