Los padres quieren educar sin conflictos

PorAraceli Vega

Los padres quieren educar sin conflictos

Educar es un proceso de guía para tu hijo o hija. En sí misma, la palabra educar significa extraer y hacer aflorar aquello que es valioso en un niño o en un adolescente.

Como madre muchas veces me gustaría que mi hija aprendiera lo que le quiero enseñar de una manera pacífica y sin conflictos. Yo le digo lo qué hay que hacer y ella lo aprende y lo lleva a cabo fácilmente. Parece sencillo ¿verdad? pero la realidad es que no se suele producir así porque en medio de todo esto están los deseos de mi hija que a menudo chocan con lo que trato de enseñarle.

 

Y ¿qué pasa con los deseos de mi hija? que quieren ser cumplidos, y a veces chocan directamente con lo que yo pretendo enseñarle.

Mi hija está en el parque jugando y quiere prolongar el tiempo de diversión todo lo máximo posible, así que cuando le digo “Es la hora de irnos” su respuesta en palabras o en hechos es que “ahora no” Así que comenzamos la danza del conflicto: “Que nos vamos”  “Ya es la hora” “¿Cuantas veces te lo tengo que decir?” etc… y como madre reconozco que no resulta cómodo y a veces no tengo la energía para mantener esta dirección educativa, porque estoy cansada o preocupada o con mi mente en otras cosas.

Así que puedo tener algunas reacciones: una imponerme con violencia y, por tanto, gritando, otra permitir que mi hija se quede en el parque hasta que se canse y yo aguantarlo por no tener el conflicto; otra sermonearla un rato mientras ella sigue haciendo lo que quiere. Y en todas estas opciones no hay una educación verdadera de hacer aflorar lo mejor de ella. Simplemente estoy respondiendo a otros criterios que no son los de dirigirla a lo más beneficioso, es decir actúo según el momento.

 

Es importante tener claros dos puntos para darle a mi hija esa mejor educación que yo busco.

Uno que ella por naturaleza siempre va a querer hacer lo que le supone más disfrute, porque los niños por su condición quieren eso, pasárselo bien.

Y el otro punto es saber que será inevitable que surja el conflicto en la educación de mi hija. Es decir que ella quiera una cosa y yo sepa que es mejor otro para ella y en consecuencia, se produzca un choque de intereses.

 

Y aquí es donde como madre voy a tener que hacer prevalecer el beneficio de mi hija, saber qué es lo que quiero para ella, qué valores, principios y criterios de conducta o actitud le quiero enseñar. Porque si los tengo claros, en los momentos en que esté cansada, o estresada, o preocupada, me va a ser sencillo actuar de acuerdo a ellos.

 

Cuando le estoy diciendo ahora es el momento de irnos, implícitamente le estoy enseñado responsabilidad, aceptación y a esperar para tener las cosas que te gustan, lo cual crea ilusión y expectativa en ella: “mañana volveremos al parque y podrás jugar otra vez. Ahora es el momento de irnos”.

Tener claridad en estos dos puntos nos permite actuar con esa firmeza cariñosa tan necesaria en la educación.

 

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